
Voy muy relajada, no he ido a clase por la mañana y a pesar de la hora he encontrado sitio para sentarme en Campo de la Naciones. El vagón está lleno de gente, y en frente hay una pareja que viene del aeropuerto.
Son jóvenes, no parece que lleguen a los treinta.
Ella no es especialmente guapa, rubia natural y de piernas infinitas, tiene una nariz muy peculiar, como si la hubiesen moldeado añadiendo un pegote de más en la punta que la hace algo aquileña, pero con un tabique de tamaño normal. Está algo torcida.
Parece cansada y tiene los ojos más cerrados que abiertos. Mira hacia otro lado y resulta ser la cosa más dulce que he visto en mucho tiempo.
Él también es consciente de esa dulzura y no para de observarla. Le toca el pelo y le acaricia la mejilla.
Tiene manos de artista, y unos rasgos muy especiales, algo de asiático quizá.
Cuando hablan entre ellos me doy cuenta de que son extranjeros, y de que probablemente son más felices de lo que en este momento alcancen a ser conscientes.
Y me quedo embobada, hasta Nuevos Ministerios, mirándoles, y no siento envidia, sólo ternura.
1 comentario:
Sensible es otra palabra a añadir a la Whitipedia...
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