sábado, 1 de noviembre de 2008

LAS MADERAS

Nosotras le pusimos nombre propio a ése lugar.
Allí compartimos mil secretos que allí se quedaron.
Tanto es así que ni siquiera quisieron volver a nuestra memoria.
Las maderas son silenciosos testigos de mis escapadas, mi paciencia, mis nervios, desengaños y admiración.
Y siento que me pertenezco un poco más con su silencio.
2002 dejó su huella, 2004 la borró.

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