
Aquello empezó como el capítulo de una serie de investigaciones criminales. La escena del crimen estaba llena de testigos, pero lo peor ya había pasado. En este caso no se trataba de averiguar qué había sucedido ni quién era el culpable, estaba bastante claro.
Él estaba tirado en el suelo, apoyado contra la pared y entre ésta y el coche que lo había golpeado. Tenía el pelo sucio, la cara pintada de blanco y sudorosa y todos podríamos haber afirmado que estaba muerto, por fin.
La verdad es que la idea de que pudiera despertarse en cualquier momento me aterraba, pero sabía que era exactamente lo que iba a suceder a continuación.De pronto sus ojos se abrieron. Con la cabeza inclinada hacia abajo y aquella mueca siniestra de su sonrisa su rostro se volvió tan macabro como lo había conocido siempre.Me quedé sin voz, paralizada. Todos estaban de espaldas a él y yo era la única que le había visto despertar, y ya se estaba levantando.Al percatarse de mi parálisis, una mujer se dio la vuelta y gritó, viendo que él se dirigía hacia nosotros, tambaleándose y gruñendo.
Corrimos, huyendo de aquella, nuestra pesadilla.Salimos a la calle por la rampa de entrada del aparcamiento. En cuestión de minutos había formado todo un ejército de asesinos a su imagen y semejanza.Escapamos todos. Parece ser que él estaba demasiado ocupado planeando algo para acabar con todos nosotros de una vez.
Huimos a la selva, sí, a la selva. Yo nunca supe muy bien dónde estábamos. Parecía un paraíso amazónico. De espesa vegetación pero increíblemente iluminado, irradiaba una luz casi fosforescente. Caminábamos en fila india día tras día. Él seguía nuestros pasos por aquel laberíntico paisaje, a veces en paralelo a nosotros.
La selva le transformó, y mi percepción de él cambió completamente. Se había vuelto más humano, quizá más que muchos de nosotros, que ya empezábamos a alienarnos.
Se había dejado crecer el pelo, el cual se había aclarado con el sol y ya le llegaba por debajo de los hombros en calidad de rizos y recogido en una coleta. Su mirada se había vuelto mucho más serena y ahora viajaba solo. Por primera vez vi más allá de la pintura blanca que antaño cubría su rostro. Ví que sus ojos eran pequeños y marrones, sus cejas no estaban muy pobladas pero eran anchas, y su barba era rubia y escasa. Iba descubierto de cintura para arriba y su piel se había tornado algo más oscura de lo que probablemente solía ser. Sus manos estaban llenas de callos y trabajaba con ellas en algo.
Aquella imagen despertó algo en mí que me hizo abandonar mi huida, al grupo y mi propio raciocinio.
Atravesé el muro de ramas e insectos que me separaba de él, sentado a pocos metros, y me acerqué.
Al principio parecía ignorarme, a mí que me había robado el corazón casi derrepente. Pensé que quizá no era su tipo, o que sus ansias de matar se habían extinguido, o que la soledad de su viaje le había vuelto un ser ermitaño. Pero me sentía a gusto, a salvo, y no tuve la necesidad de entablar conversación alguna.
Finalmente una voz en off me narró, por así decirlo, lo que me esperaba.Se había convertido en un salvaje absoluto, y cierto instinto animal le impulsaba a perpetuar la especie, a "continuar con el proceso de reoproducción" como dijo la voz.
A mí me asustaba que me hubiera elegido, no creía estar preparada, pero no pude negarme.Él me miró, se tumbó sobre el mullido suelo inclinado y me invitó a hacer lo mismo.
be joker
5 comentarios:
such a tragedy that such a brilliant young actor would pass away during the prime of his life... his last performances though were compelling and worthy of remembering!
si...
Estas loca.
INFINITAS GRACIAS por el comentario ese que me has puesto en el post este de la canción de Marlango...
jajjaj
lo sé, qué haría sin mis sueños...
lo del comentario es porque le estuve pegando un repaso a tu blog (todavía me faltan cosas por leer)que cada vez me gusta más
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