lunes, 19 de enero de 2009

AIRE



Estábamos Anna y yo en la puerta de unos chinos, en Chueca. Recuerdo que ella fumaba.
No era tarde, no mucho. Creo.
Entraron tres chicos, de unos 19 años, como mucho un par más.
A mí parecer al menos dos de ellos tenían cierto canelismo. Iban desaliñados, alcoholizados, borrachos, pedofas, ciegos. Aunque no lo suficiente como para no reparar en nosotras.
Uno de ellos entró cantando: "Aaaaaire, soñé por un momento que era aaaaaire..."
Yo no sabía entonces que esa canción era de mecano y simplemente me pareció algo mágico.
Una vez dentro los tres uno de ellos se lanzó sobre otro con un efusivo beso.

Y entonces me enamoré de la juventud.




1 comentario:

Kike LK dijo...

En esos lugares se palpan esas cosas, esos barrios sacan el lado guarro que todos llevamos dentro, si llegas a estar en el barrio de Salamanca nunca hubieses visto eso!
Viva el centro cojones!