Cuando quieras saber de mí sólo tienes que llamarme, Los amigos, los amigos, los amigos.
La fidelidad a uno mismo.
El amor.
Los amigos.
La confianza.
Cuando quieras saber de mí sólo tienes que llamarme, 
Aquella noche quería hacer el amor, pero como siempre aquello no pasó.
Acabaron follando.
Lloraba en silencio mientras él dormía a su lado, ajeno a todo.
Había tomado una decisión, una decisión que le dolía, pero ella estaba despierta y él dormido.
Todo empezó como algo mágico. En realidad era un rollo de una noche llevado demasiado lejos. Pero todas sus relaciones empezaban así.
Tras un tiempo empezó a quererle con todos sus defectos y virtudes. Los defectos por delante, para no despistarse y enamorarse. Pero aún así le quiso lo suficiente como para echarle de menos cuando le dejara.
No tendría celos, pero extrañaría su olor, tan especial. Y se le haría un nudo en la garganta cada vez que viese algún tipo parecido a él, con un pelo similar y ese aire despreocupado.
No quería repetir más aquella historia. Sólo quería hacer el amor.
El dibujo está copiado de una foto de Toto Frima. Y tengo que reconocer que no está muy trabajado.

