lunes, 1 de septiembre de 2008
NIEBLA Y SITARES
Con la metálica vibración capaz de atravesarlo todo, característica de las cuerdas del sitar, inundándolo todo en su interior, se arrastraba por aquellos caminos de tierra, en la reserva.Aquel había sido el caritativo y generoso gesto de los colonos, que siglos atrás se apropiaron de aquella región, de aquel continente.Ahora en sus horizontes se perdían los rascacielos, asfixiados y engullidos por la niebla hambrienta, como siempre, que devoraba los pisos más altos.La ciudad se veía absurda desde allí, un prototipo de la civilización estresada, sucia y enferma.Como ciudad podía decir que lo tenía todo. Pero turísticamente no tenía demasiado que ofrecer, le faltaban siglos de cultura occidental. Apenas pudo encontrar el arte que ella había conocido, todo le parecía artificio allí. Todo era demasiado nuevo.Esa fue la razón que la llevó a visitar la reserva. Quería conocer la historia propia de aquel lugar, que era la misma en todas partes, y que podía comprender y disfrutar fácilmente.La idea de progreso que en un tiempo exportara su continente al resto del mundo había sido una completa involución, un fracaso creciente que aún tenía ciertos escrúpulos.
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3 comentarios:
...y los británicos invadieron tu tan amada Australia... xD.
Supongo que te preguntarás por qué hago este comentario.... yo también me lo cuestiono.
Besos
"Honey, honey..."
pues no hablaba de australia, sino de buenos aires, ña ña
lo de los sitares y ese rollo es de devendra
sé que hablabas de Buenos Aires... ñaña
por eso lo de "supongo que te preguntarás..."
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