Estás asomada a este acantilado. Él te espera abajo. Y te vas a tirar. Con todo el vértigo del mundo te mueres de ganas de lanzarte al vacío.
Lo siento, es que lo tuyo da mucho juego.
Esta vez quieres hacerlo bien, nada de medias tintas en tinteros simultáneos.
Te sientas en el borde. Espera, no puede ser tan fácil.
Él te mira desde abajo, desde ese mar que son sus ojos, y esta vez no por las lágrimas.
Miras hacia atrás. Te estás olvidando de algo que no puedes dejar sin más.
Vas a tener que hacerlo con cuidado sin quieres volver por aquí.
Pero es tu turno.
1,2,3, sol. A través de tu risa la vida me pide perdón.
Retazos de una lengua no olvidada a pesar de los acontecimientos.
1,2,3, citas. Excusas innecesarias para conseguirlas.
Te quedarás así, sentada, tranquila. Las manos jugando con la brisa.
Un poco más y te tiras de cabeza.
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