jueves, 11 de diciembre de 2008

GOTITAS DE CRISTAL, UN, DOS...


Besitos fríos le parecían las gotas de lluvia al caer en sus muslos a través de la falda.
¡Cómo le gustaban las tormentas de verano!
Columpiándose sobre aquel ya no tan grande neumático, de vez en cuando miraba al cielo y veía caer las gotas: montones de puntitos blancos que surgían derrepente de la inmensa nube gris, y que derrepente se le metían en los ojos, entre el pelo, la ropa o incluso se colaban en su pecho refrescándole el alma.
Su vestido naranja ya se teñía rojizo cuando el perro, el dichoso perro, se plantó frente a ella obligándola a frenar de golpe, ahora que casi le parecía tocar el cielo cuando se elevaba haciendo chirriar las cadenas del columpio.
Y volvieron a casa pisando charcos.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

El amigo de las tormentas, que dirían los Surfin Bichos.

Lycans Laqueus dijo...

Todo era distinto. ¿quieres un columpio?. Recuerdalo.

Un lobo sin sueño

Kike LK dijo...

Artista!tienes algo...