lunes, 27 de octubre de 2008

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristezadel cielo se abre como una boca de muerto.
Aquella tarde el cielo se abrió más que nunca, por ti, que callabas.
Te fuiste en silencio, cuando quedaban tantas cosas por decir que ya no se dirán. Cuando el final vino por sí solo y con un preaviso de casi la mitad de nuestro tiempo. Yo hablé y los dos asentimos. Yo hablé y tú no sentías.
Con un nudo en la garganta nos levantamos y nos dimos la espalda, y nos hicimos un favor.
Aunque tienes un absurdo empeño en rejuvenecer día tras día.

No hay comentarios: